Spanish Language Route

jueves, 9 de abril de 2015

ORACIONES PARA ANÁLISIS SINTÁCTICO PROPUESTAS EN LA SELECTIVIDAD DEL CURSO 2009-2010

  1. Es evidente que un reconocimiento completo nos ocupará siglos, pero llegará un día en que Marte esté totalmente explorado.

  1. El mismo informe adelanta que en los próximos años los adolescentes solo compartirán el 5% de su tiempo con sus familiares, aunque pasarán más rato en el hogar.

  1. Si antes se fotografiaban las bodas y los bautizos, en la actualidad el videoaficionado graba las catástrofes naturales y los choques de trenes.

  1. La muchacha belga ha organizado un gran escándalo en el Parlamento porque llevaba el pañuelo islámico en la cabeza.

  1. Aunque la convivencia plantea desafíos, los inmigrantes que han llegado a España nos han aportado experiencias nuevas.

  1. Cuando nos sirvieron el postre, mi amigo estaba verde, porque la cucaracha inalámbrica no había sonado en toda la comida.

  1. Los nacionalistas han cogido en esta ocasión la sartén por el mango y se aprovechan de la debilidad general de la sociedad para dar un golpe injusto a la fiesta.


  1. Te miran con cara descreída cuando les explicas que nunca se había celebrado esa noche. 

viernes, 27 de febrero de 2015

LA COMUNICACIÓN

La comunicación humana y sus elementos. El signo lingüístico: componentes y características. El lenguaje verbal y sus funciones.

1. La comunicación. Elementos que intervienen en el proceso comunicativo

            La comunicación es un proceso por medio del cual se produce un intercambio de información entre dos o más interlocutores en una situación determinada.
            Para que pueda darse la comunicación tienen que estar presentes una serie de elementos que hacen posible el proceso, todos ellos imprescindibles. Podemos reconocerlos en el siguiente esquema:


  • El emisor es el que codifica el mensaje y se lo hace llegar al receptor.
  • El receptor recibe el mensaje codificado por el emisor y lo descodifica.
  • El mensaje es aquello que el emisor quiere comunicar al receptor.
  • El código es el sistema de signos empleado por el emisor, que debe ser conocido igualmente por el receptor, ya que, de lo contrario, no habría comunicación.
  • El canal es el medio por el que discurre el mensaje.
  • El contexto es la situación comunicativa en la que se encuentran el emisor y el receptor. Algunos mensajes podrán tener significados diferentes en función del contexto.
             En una nota pegada en la puerta del frigorífico leemos: “No hay leche”. Entendemos entonces que el emisor (alguien que vive con nosotros) tiene la intención de comunicarnos la necesidad de comprar leche (el mensaje) y ha utilizado un código común (la lengua española) y un canal concreto (el trozo de papel adherido al frigorífico). Nosotros somos el receptor, y el contexto es la cocina en la que se encuentra el frigorífico. Este mismo mensaje, pegado en el andamio de una obra, carecería de sentido, ya que el contexto no sería el adecuado.
            La comunicación puede verse limitada por la presencia del ruido. Llamamos ruido a cualquier obstáculo que, de una u otra manera, impida el correcto desarrollo del proceso comunicativo. Interferencias en la línea telefónica o en el televisor, una página arrancada en un libro o una moto que pasa cuando hablamos con alguien en la calle son algunos posibles ruidos.
            Para contrarrestar cualquier tipo de ruido, la teoría de la comunicación emplea la redundancia, que consiste en una repetición de elementos de cara a solventar los problemas comunicativos. Hay redundancias propias del sistema, como en Yo estoy cansado, donde el pronombre “yo” no es necesario, ya que se entiende que es la primera persona quien está hablando. Por otro lado, repetir de nuevo lo que hemos dicho y no ha sido escuchado por alguna interferencia también sería una redundancia.

2. Significante y significado

            El signo es una entidad dual, compuesta por dos elementos inseparables: el significante y el significado.
  • El significante es la parte externa o formal del signo, aquello que percibimos por los sentidos: las letras que componen la palabra casa (c-a-s-a), el plano de una ciudad, etc.
  • El significado se aquello que nosotros entendemos al percibir el significante: casa; edificio para ser habitado, la ciudad representada en el plano. 
Plano de Venecia

Resultado de imagen de SÍMBOLO DEL RECICLAJE
Símbolo de reciclaje

         Tanto el plano de Venecia como el símbolo del reciclaje son sendos significantes que remiten a una idea mental que sería el significado; la propia ciudad de Venecia y el concepto de reciclaje de residuos.

3. Tipos de signos. El signo lingüístico y sus características

            Definimos el signo como un elemento que se puede percibir por los sentidos y que, por sí solo o unido a otros signos, sirve para la comunicación. Como acabamos de decir, se compone de un significante y un significado.
            Podemos clasificar los signos según dos criterios:

Por el sentido por el que se perciben. Pueden ser motivados o inmotivados, según la intención comunicativa del emisor. Muchos de ellos tienen un gran poder evocador (por ejemplo un perfume que nos recuerda a aguien).
  • Auditivos: el timbre del teléfono, la alarma de incendios, el lenguaje oral, etc.
  • Visuales: las señales de tráfico, la lengua escrita, etc.
  • Olfativos: un perfume, el olor a tabaco en una habitación, etc.
  • Gustativos: el sabor de una manzana, lo amargo, lo salado, etc.
  • Táctiles: lo suave, lo áspero, las formas, etc.

Por la relación entre el significante y el significado
  • Iconos: la relación entre el significante y el significado es de identidad o semejanza. El plano que antes hemos visto sería un icono, como lo serían una fotografía, una caricatura o un dibujo esquemático de la figura humana (como el que permite el paso a los peatones en un semáforo).
  • Indicios: el significante y el significado tienen una relación de causa / efecto. Por ejemplo, el humo que sale de una chimenea, las lágrimas o el olor a tabaco. Las lágrimas son el significante (efecto) y la tristeza es el significado (causa).
  • Símbolos: la relación entre el significante y el significado es arbitraria o convencional; es decir, no hay una relación lógica entre ambos, aunque en algunos casos sí exista un vínculo lejano que dé sentido al símbolo. Por ejemplo, el signo lingüístico podría incluirse en la categoría de los símbolos, ya que entre el significante casa y su significado no existe relación lógica ni un vínculo lejano. Una prueba de ello es que el mismo concepto cambia de significante en otras lenguas: maison (francés), house (inglés). Sin embargo, en algunos símbolos sí existe ese vínculo: la balanza simboliza la justicia, y no podría ser sustituida por otro símbolo cualquiera (un zapato, por ejemplo), pero tampoco existe una relación de identidad, como en los iconos.
             Carpintero, charpentier, falegname y fuster son palabras que tienen el mismo significado en español, francés, italiano y catalán respectivamente; podríamos, incluso, inventar una lengua en la que ese significado se representara con el significante prastero, por ejemplo: si lo asociamos al significado de carpintero nos valdría; es decir, valdría cualquier significante, cosa que no sucede con el símbolo de la justicia arriba comentado.

3.1. El signo lingüístico y sus características

            Como acabamos de ver, el signo lingüístico forma parte de la categoría de los símbolos, aunque con los matices que hemos expresado. Tan solo un tipo de palabras podría quedar fuera de este grupo e incluirse en el de los iconos: se trata de las onomatopeyas, que buscan la representación gráfica de un sonido y, por lo tanto, la relación entre el significante y el significado es de semejanza o de identidad. Así ocurre con onomatopeyas como guau, miau, zas, pum, etc., o con palabras que parecen “sonar”, como rasgar, crepitar, susurrar... En ellas se percibe cierta cercanía entre el significante y el significado.
            El signo lingüístico tiene las siguientes características:
  • Arbitrariedad: acabamos de referirnos a ella; la relación entre el significante y el significado es inmotivada o convencional (excepto en las onomatopeyas).
  • Linealidad: los signos lingüísticos se presentan de manera lineal; es decir, no se pueden superponer ni presentar simultáneamente, ni en el lenguaje oral ni en el escrito, a diferencia, por ejemplo, de los signos musicales, que sí se superponen, dando lugar a melodías armónicas que pueden combinarse y sonar a la vez.
  • Doble articulación: el discurso escrito (y oral) puede fraccionarse en función de aspectos estructurales internos, dando lugar a dos articulaciones; la primera se relaciona con los monemas: Las niñas juegan alegres Ò La-s niñ-a-s jueg-an alegre-s; la segunda se basa en los fonemas: L-a-s  n-i-ñ-a-s  j-u-e-g-a-n  a-l-e-g-r-e-s.
  • Mutabilidad e inmutabilidad: en su contradicción, estas dos propiedades son posibles, ya que el signo lingüístico es mutable en su proyección temporal; la palabra hijo, durante la Edad Media, se escribía fijo. Sin embargo es inmutable porque el hablante no puede cambiarlo a su gusto: debe usarlo tal y como lo ha heredado.
 4. Lenguaje verbal y lenguaje no verbal

            Llamamos lenguaje verbal al que se basa en el empleo de las palabras, ya sea en el plano escrito o en el plano oral; por el contrario, el lenguaje no verbal es el que se expresa sin el uso de las palabras, por medio de gestos y otros aspectos ligados a la comunicación y ajenos a la palabra.
            Existen varios códigos no verbales, de entre los que vamos a destacar los siguientes:
a)      Códigos cinésicos (o kinésicos): son los que tienen como base los gestos y el movimiento corporal en general. Se pueden utilizar por sí solos, pero por lo general se usan de manera simultánea con los códigos verbales. Van ligados a las expresiones del rostro, al movimiento de los brazos y las piernas, a la posición del cuerpo, a la forma de vestir, al perfume, etc.

Códigos kinésicos de tipo facial       

b)      Códigos proxémicos: se relacionan con la distancia que separa a los interlocutores, que varía según las circunstancias que los rodean. Se suelen estudiar cuatro tipos de distancia: íntima, personal, social y pública, y todas ellas dependen de la relación que existe entre los interlocutores y de la situación comunicativa, desde una conversación privada a una conferencia o un mitin.

Proxémica

c)      Códigos paralingüísticos: tienen que ver con aspectos propios de la pronunciación o de la emisión de la voz, pero no con el uso de la palabra. Entre otros, podemos destacar el volumen de voz empleado, el tono (agudo o grave), la mayor o menor rapidez a la hora de hablar, etc.

d)    Códigos cronémicos: se ocupan del análisis de la concepción del tiempo, de su estructuración, su uso y su duración en las diferentes situaciones comunicativas y en las diferentes culturas. Así, hay un tiempo social, que dicta la duración de una visita, los horarios de las comidas según cada lugar o las horas más adecuadas para telefonear a una persona. Los conceptos pronto-tarde varían según los hábitos sociales de los diferentes países.

5. Las funciones del lenguaje

            Con este nombre conocemos los diferentes usos del lenguaje por parte del ser humano. En ellos se observará siempre la intención comunicativa del hablante y nos servirán para entender mucho mejor el proceso comunicativo.
            Podemos hablar de seis funciones del lenguaje, conectadas con los elementos de la comunicación:
a)      Expresiva o emotiva: se relaciona con el emisor y pretende comunicar emociones, sentimientos, estados de ánimo, etc. Predomina la subjetividad: La noche es el mejor momento del día.
b)      Referencial o representativa: relacionada con el contexto o situación. En ella está presente la objetividad, ya que se emplea para hablar de lo demostrable, sin que intervenga en absoluto la opinión del emisor: La noche es el final del día.
c)      Apelativa o conativa: centrada en el receptor, pretende modificar el comportamiento de este y llamar su atención sobre algo concreto: Elvira, ven aquí, por favor.
d)     Fática o de contacto: incide en el canal y persigue comprobar que este funciona correctamente. A menudo puede aparecer ligada a la función apelativa: ¿Se oye bien...?
e)      Metalingüística: recae en el código y sirve para hablar sobre él mismo: se emplea la lengua para hablar de la lengua: El verbo es el núcleo del sintagma verbal.
f)       Poética o estética: se relaciona con el mensaje y consiste en hacer que este sea más bello. Tiene la misión de adornar el mensaje, de darle una forma artística. Es propia de la literatura, pero también está presente, por ejemplo, en la publicidad: La cebolla es escarcha cerrada y pobre (Miguel Hernández).


            A veces, pueden aparecer varias funciones en un mismo texto, pero, según la naturaleza de este, predominará una u otra.

martes, 8 de abril de 2014

El sintagma y la oración (esquema)



LOS SINTAGMAS

Sintagma: estructura compuesta por una o más palabras que tiene un significado parcial y en la que uno de sus elementos actúa como núcleo. Existen cinco tipos de sintagmas, según se expresa en el cuadro siguiente:

TIPO DE SINTAGMA
ESTRUCTURA
NÚCLEO
FUNCIONES
Sintagma nominal (SN)
[Det]+N+[Adyacente]
Ej.: “La montaña grande”
Sustantivo o palabra sustantivada
-Sujeto
-Sujeto paciente (voz pasiva)
-Aposición
-Complemento directo
-Complemento circunstancial
Sintagma preposicional (SPrep)
prep+SN
Ej.: “La casa de tu primo
Sustantivo o palabra sustantivada
-Complemento directo
-Complemento indirecto
-Complemento circunstancial
-Complemento de régimen
Complemento agente (voz pasiva)
Sintagma verbal (SV)
Muy variada. Siempre que haya un verbo habrá un SV, independientemente del resto de sintagmas que lo compongan.
Verbo
-Predicado
Sintagma adjetival (SAdj)
Adj. Ej.: “La selva oscura
Adj+SPrep. Ej.: “Estaba cansado de su trabajo
Adj+Adj. Ej.: “Le gusta el color verde claro
Adv+Adj. Ej.: “Ese tren es muy grande
Adjetivo
-Adyacente
-Atributo
-Complemento predicativo
Sintagma adverbial (SAdv)
Adv. Ej.: “Vive cerca
Adv+Adv. Ej.: “Vive muy cerca
Adv+SPrep. Ej.: “Vive cerca de su novia
Adv+Adv+SPrep. Ej.: “Vive muy cerca de su novia
Adverbio
-Complemento circunstancial

Los sintagmas se pueden combinar entre sí para desempeñar diversas funciones sintácticas, dando lugar a estructuras muy variadas. Algunos ejemplos:
·        SN+SPrep: “La hija de su vecina”
·        SN+SPrep+SPrep: “La fiesta del pueblo de Fernando”
·        SV: v+SPrep+SPrep: “Comieron en el restaurante de su amigo”

LA ORACIÓN

            La oración es la unidad gramatical más pequeña con significado completo: “Las abejas elaboran la miel en las colmenas”.
            Podemos clasificar las oraciones según los siguientes criterios:
·        Número de verbos o predicados: simples (un verbo) y compuestas (dos o más verbos).
·        Según la intención del hablante.
·        Según la estructura del predicado.

Oraciones según la intención del hablante

TIPO DE ORACIÓN
CARACTERÍSTICAS
FUNCIONES DEL LENGUAJE PREDOMINANTES
ENUNCIATIVAS
Se utilizan para dar informaciones generalmente de manera objetiva. Pueden ser afirmativas (“Mañana viajaré a Andalucía”) o negativas (“No tengo dinero para comprarme un coche”)
Función referencial o representativa
EXCLAMATIVAS
Se presentan entre signos de exclamación y sirven para expresar sorpresa, enfado, admiración, asombro, etc.: “¡Qué día más nublado ha amanecido!”
Función expresiva
INTERROGATIVAS
Sirven para preguntar. Pueden ser de varios tipos:
-Directas o indirectas: Las primeras se presentan entre signos de interrogación (“¿Quieres venir conmigo mañana?”); las segundas no llevan signos de interrogación y se introducen por medio de una proposición subordinada sustantiva (“Dime si vendrás conmigo mañana”).
-Totales o parciales: Son totales si la respuesta que esperan es o no; parciales si es cualquier otra la respuesta posible.
-Retóricas: Las que no esperan ninguna respuesta (“¿Hasta cuándo tendremos que aguantar tus caprichos?”)
Función expresiva
Función conativa o apelativa
DUBITATIVAS
Expresan la duda: “Tal vez me vaya contigo mañana”.
Función expresiva
Función referencial o representativa
DESIDERATIVAS
Expresan un deseo o un anhelo: “¡Ojalá vengas conmigo mañana!”
Función expresiva
Función conativa o apelativa
IMPERATIVAS
Expresan un mandato, una orden, una exhortación o una prohibición:
-“Siéntate bien”
-“¿Podrías sentarte bien?”
-“No fumar”
Función conativa o apelativa
Función expresiva

            A veces podemos encontrarnos con que una oración contiene más de una modalidad, de manera que pueden darse oraciones imperativas que a la vez son interrogativas (“¿Podrías sentarte bien?”), desiderativas que a la vez son exclamativas (“¡Ojalá vengas conmigo mañana!”) o dubitativas que a la vez son enunciativas (“No sé si mañana podré ir contigo”), entre otros posibles casos.

 Oraciones según la estructura del predicado

ACTIVAS
-El sujeto realiza la acción del verbo.
ATRIBUTIVAS (PREDICADO NOMINAL)
-Llevan un verbo copulativo (ser, estar o parecer) y un atributo: “La niña es guapa” [es, verbo copulativo; guapa, atributo]









PREDICATIVAS (PREDICADO VERBAL)
-Se presentan con cualquier verbo no copulativo (“Amelia compró una entrada para la ópera”) o con un verbo copulativo con un complemento circunstancial: “La niña está en casa de su prima” [“en casa de su prima”, complemento circunstancial]
TRANSITIVAS O INTRANSITIVAS
-Son transitivas cuando llevan un complemento directo (“Sara contó un chiste muy divertido”) e intransitivas cuando no tienen complemento directo (“Leandro vive en Majadahonda”)
REFLEXIVAS
-La acción del verbo recae sobre el sujeto.
-Llevan pronombres reflexivos (me, te, se, nos, os, se): “Ignacio se afeitó el bigote” [“a sí mismo”, podríamos añadir para reconocerla].
RECÍPROCAS
-El sujeto siempre está en plural y se produce un intercambio de acciones entre sus componentes: “Aurora y Ricardo se aman” [“el uno al otro”, podríamos añadir para reconocerla].
-Llevan pronombres recíprocos (nos, os, se).
PASIVAS
-El sujeto no realiza la acción del verbo, sino que la padece.
DIRECTAS
-Se construyen con un sujeto paciente (que recibe la acción del verbo), el verbo en pasiva (ser+participio) y un complemento agente (con por, que es, en realidad, el que hace la acción del verbo):  “Gustavo fue abandonado por su novia”. [“Gustavo”, sujeto paciente; “por su novia”, complemento agente].

REFLEJAS
-Se construyen con se y mantienen el sujeto paciente: “Se espera una llegada masiva de turistas” [“una llegada masiva de turistas”, sujeto paciente; como si dijéramos: “Una llegada masiva de turistas es esperada”].

La oración compuesta

            Definimos la oración compuesta como aquella que tiene dos o más verbos o, lo que es lo mismo, dos o más predicados. Cada una de las partes que la componen se llama proposición. Según las relaciones que se den entre las proposiciones, las oraciones compuestas podemos dividirlas en tres grupos: yuxtapuestas, coordinadas y subordinadas.
            La yuxtaposición y la coordinación se caracterizan porque las proposiciones que se encuentran en estos casos son independientes las unas de las otras, mientras que en la subordinación, como su nombre indica, unas proposiciones dependen de otras. Así, en las oraciones: “Las niñas corren tras un balón, los niños juegan con unas muñecas” (yuxtapuesta) o “Todas las mañanas sale el sol y todas las tardes se produce el ocaso” (coordinada), cada una de las proposiciones es independiente; pero si decimos “Las niñas juegan al balón cuando se pone el sol”, veremos que “cuando se pone el sol” es una proposición que depende de la anterior; se trata de una subordinada adverbial de tiempo.

Proposiciones yuxtapuestas: son las que se suceden, una tras otra, sin ningún nexo que las una, como hemos visto en el ejemplo anterior. Suelen separarse por medio de comas, pero no siempre qua haya una coma estaremos ante una proposición yuxtapuesta.

Proposiciones coordinadas: aparecen unidas por nexos coordinantes (conjunciones, locuciones conjuntivas, etc.). Pueden ser de cinco tipos:

a)      Copulativas. Se suman acciones: “Las ovejas duermen y los pastores vigilan”.
b)      Disyuntivas. Se dan dos opciones y solo una es posible: “¿Quieres un poco de café o prefieres mejor una hierbaluisa?”.
c)      Adversativas. Una proposición niega que se realice la acción propuesta por la otra: “Iría contigo a la fiesta, pero no tengo tiempo”.
d)      Distributivas. El contenido se reparte entre las dos proposiciones: “Tu hermana, tan pronto ríe como llora”.
e)      Explicativas. Una de ellas pretende aclarar lo que dice la otra: “No tengo dinero; es decir, estoy en la ruina”.

Proposiciones subordinadas: van unidas por adverbios, preposiciones, conjunciones y locuciones. Pueden ser de tres tipos: sustantivas, adjetivas y adverbiales.

a)    Subordinadas sustantivas: cumplen algunas de las funciones que cumple un sustantivo en la oración simple. Pueden ser de sujeto, de complemento directo, de atributo, de complemento de régimen, de complemento del nombre y de complemento del adjetivo. Suelen ir introducidas por la conjunción que: “Nos dijeron que no fuéramos a clase ese día”.
b)      Subordinadas adjetivas: equivalen a un adjetivo y van introducidas por el pronombre relativo que. Para distinguirlas de las sustantivas, podemos sustituir el que por sus variantes el cual, la cual, los cuales o las cuales: “Hemos encontrado las llaves que perdisteis el mes pasado” [“las cuales perdisteis...”].
c)      Subordinadas adverbiales: hacen las veces de un adverbio y pueden ser de nueve tipos diferentes:
-De lugar: “Encontré a Guillermo donde lo había dejado el día anterior”.
-De tiempo: “Salimos de clase cuando acabaron las explicaciones del profesor”.
-De modo: “Lola hizo la tarta de fresa como le había enseñado su abuela”.
-De causa: “No fuimos a la boda de Restituta porque no nos caía bien su novio”.
-De consecuencia: “Susanita no tenía hambre, por lo tanto no comió nada en la fiesta”.
-De condición: “Si te portas bien, te llevaré a ver los monos del zoo”.
-De concesión: “Me lo dijo tu hermana, aunque no te lo creas”.
-De comparación: “Romualdo quería ser tan fuerte como su primo Atanasio”.
-De finalidad: “Te lo he comprado para que no te olvides nunca de mí”.

lunes, 31 de marzo de 2014

"Los inmigrantes", de Manuel Rivas



           

         No llegan ya los dedos de las manos para contar los muertos en la valla fronteriza del Tarajal de Ceuta y es probable que haya más víctimas en el cementerio de lo invisible. Mientras se producía la tragedia en las alambradas del Sur, se reunían en Cracovia los ministros de Interior de los seis países más poderosos de la Unión Europea. El de España, entre ellos. Leo y releo el despacho de agencia que da cuenta de los resultados de la cita, convocada para reforzar las fronteras europeas, "con el objetivo de mejorar la lucha contra el terrorismo internacional, la inmigración irregular y la delincuencia organizada". No acabo de entender qué pinta ahí la inmigración, emparedada entre el terrorismo y la delincuencia. No es un detalle formal, de redacción de la noticia. Las declaraciones de los ministros van en esa línea, metiendo todo en un mismo saco. Lo único que tiene en común un inmigrante con un terrorista o un mafioso es el ser tratado, cada vez más, como un asunto de policía. La inmigración no es el problema. El problema está en la política mugrienta que ofrece a la opinión malhumorada un churrasco de miedo con la especie picante de una "avalancha" africana. El miedo de verdad es el menú que come el inmigrante. Esas personas no pueden seguir siendo tratadas como alimañas al acecho. Muchas ya están marcadas por las cicatrices de las concertinas que coronan la empalizada. Para el Imperio Romano, Júpiter Término era el dios de las fronteras al que se rendía culto con sangre. La Unión Europea es la principal vendedora de armas a los países africanos y muchos inmigrantes huyen de regímenes o de facciones que utilizan esas armas. Mientras, se han eliminado gran parte de los proyectos de cooperación. Los inmigrantes no son un peligro. En su maleta vacía traen la materia prima que más necesita Europa: agallas y esperanza.

Manuel Rivas, El País, 8 de febrero de 2014